WITHMIA 2.0 — El salto omnicanal: todo tu negocio conversa en una sola pantalla
Centraliza Email, WhatsApp, Instagram y Messenger en una bandeja, con un bot de IA que ve fotos, escucha audios y responde 24/7. Para pymes en Chile.
Equipo WITHMIA
WITHMIA
Nota (julio 2026): los planes Business y Enterprise hoy se llaman Team y Max. Los precios se mantienen.
Hoy un cliente te escribió por WhatsApp para reservar hora. Otro te mandó un correo preguntando por el presupuesto. Una tercera te dejó un Direct en Instagram porque vio una foto que te encantó publicar. Y alguien, en el chat de tu página web, está esperando respuesta hace diez minutos. Cuatro personas, cuatro pantallas distintas, cuatro pestañas abiertas, y tú haciendo malabares entre todas mientras intentas atender la mesa, cortar el pelo o cerrar la venta que tienes adelante. ¿Te suena?
Esa era la vida antes. Hoy te presentamos WITHMIA 2.0, y de verdad queremos que entiendas el tamaño de lo que cambió.
Hasta ahora, si nos conocías, probablemente fue por WhatsApp. Y con razón: ahí brillábamos. MIA, tu asistente de IA, contestaba sola las 24 horas, atendía a tus clientes mientras dormías y le pasaba la conversación a un humano apenas hacía falta. Funcionaba tan bien que muchos pensaban que éramos “esa app de WhatsApp con inteligencia artificial”. Y estaba bien. Pero nosotros sabíamos que tu negocio es mucho más que un solo canal.
Porque la verdad es que tus clientes no te escriben por donde a ti te queda cómodo. Te escriben por donde a ellos les queda cómodo. La señora fiel te manda WhatsApp, el cliente nuevo te escribe un correo formal, el más joven te tira un Direct, y el que llegó por Google te habla desde el chat de tu web. Y hasta hoy, cada uno de esos mensajes vivía en su propio mundo, en su propia app, con su propia clave que siempre se te olvida.
Eso se acabó.
WITHMIA 2.0 deja de ser “la app de WhatsApp” para convertirse en algo mucho más grande: tu centro de mando omnicanal. Una sola bandeja de entrada donde llegan, ordenaditos y en un mismo lugar, todos tus canales. WhatsApp, sí, pero también tu correo electrónico de verdad, tu Instagram, tu Messenger y el chat de tu página web. Todo junto. Una pantalla. Un cerebro. Una MIA que ya no solo conoce WhatsApp, sino que atiende a tu cliente sin importar por dónde tocó la puerta.
Piénsalo así. Antes tenías una peluquería con cuatro teléfonos sonando al mismo tiempo y dos manos para contestar. Ahora tienes una recepcionista que nunca se cansa, que escucha todos los teléfonos a la vez, que responde parejo en cada uno y que solo te pasa la llamada cuando de verdad te necesita. Eso es el antes y el después. No es que agregamos un par de funciones: cambiamos por completo lo que WITHMIA es capaz de hacer por ti.
Y aquí viene lo bueno, porque este salto no es solo “más canales en un mismo lugar”. MIA también creció. Hasta ahora leía texto; hoy además ve, escucha y lee de verdad. ¿Un cliente te manda la foto de un repuesto sin saber cómo se llama? MIA lo mira. ¿Te deja un audio de medio minuto explicando lo que necesita porque le da lata escribir? MIA lo escucha. ¿Te llega un PDF con una cotización o una ficha? MIA lo lee. Y eso ya no pasa solo en WhatsApp: pasa en todos tus canales.
En las próximas secciones te vamos a mostrar, una por una, las grandes novedades de esta versión, que es nuestro primer gran upgrade desde la 1.3.0. Vamos a hablarte del correo electrónico hecho bien, conectado en un clic y con un bot que responde como corresponde. De tus redes sociales por fin centralizadas, con el nombre real de cada contacto. De WhatsApp Business llevado al máximo, con una consola completa de marketing para que vendas más. De esta MIA que ahora ve, escucha y lee. Y de los detalles que hacen que todo se sienta instantáneo y bajo control.
No te vamos a soltar todo de golpe. Anda con calma, sección por sección, que cada una vale la pena. Solo quédate con esta idea antes de seguir: si hasta ayer WITHMIA te ayudaba a no perder un cliente por WhatsApp, desde hoy te ayuda a no perder un cliente por ningún lado. Tu negocio entero, en una sola pantalla, con una asistente que nunca duerme.
Bienvenido a la 2.0.
Tu correo, atendido solo: así funciona el nuevo Email
Si tienes una PYME en Chile, hay algo que sabes de memoria: el correo no espera. El cliente que escribe a las once de la noche pidiendo una cotización, el proveedor que manda la factura, la persona que quiere confirmar si llegó su pedido. Todo eso cae en tu casilla y, hasta hoy, dependía de que tú —o alguien de tu equipo— estuviera ahí para responder. Con WITHMIA 2.0 eso cambia de raíz. El Email ya no es una promesa a medias: es un canal de verdad, parte de tu bandeja única, donde MIA responde 24/7 igual que lo hace en WhatsApp, Web Chat o Instagram.
Conectar tu correo es cosa de un clic (sin contraseñas dando vueltas)
Lo primero es lo más simple. Si trabajas con Gmail, lo conectas con un clic: aprietas el botón, Google te pregunta si autorizas a WITHMIA y listo. No tienes que copiar y pegar contraseñas en ningún lado, no tienes que andar buscando configuraciones raras. Lo mismo si usas Outlook, Hotmail u Office 365: un clic, Microsoft te confirma y quedaste conectado. Tu clave nunca pasa por nosotros, así que tu correo sigue siendo tan tuyo y tan seguro como siempre.
¿Y si tienes un correo con tu propio dominio, ese típico [email protected] que armaste por cPanel, o usas Zoho o cualquier Webmail? También entra, y sin complicaciones. Solo te pedimos tu correo y tu clave, y nosotros completamos solos los datos técnicos del servidor (eso de mail.tudominio.com que normalmente te hace sudar frío). Para que vayas tranquilo, hay un tutorial paso a paso y un botón para verificar la conexión en vivo, que revisa al instante si todo quedó funcionando, especialmente útil en Outlook, que a veces trae el correo entrante apagado de fábrica.
Y acá viene algo que muchos pidieron: puedes conectar varios correos a la vez. El de ventas, el de soporte, el personal del dueño. Cada uno aparece como su propia tarjeta, ordenadito, y todos descargan a la misma bandeja donde ya tienes tu WhatsApp y el resto. Una sola pantalla para todo.
MIA responde correos como una persona, no como un robot
Acá está la magia. Cuando entra un correo, MIA lo lee y responde en un solo mensaje, claro y bien redactado, con formato de verdad: negritas para lo importante, listas cuando hay que enumerar. Nada de respuestas cortadas en pedazos ni de arrastrar esa cita gigante del hilo anterior que nadie lee. Es un correo limpio, como el que escribirías tú con tiempo.
Lo mejor es que tú mandas el tono y la firma. Configuras cómo quieres que suene MIA para tu empresa y con qué firma cierra cada correo. Si lo tuyo es más relajado, perfecto. Y si necesitas algo más serio, existe un modo formal pensado especialmente para email, ideal para quienes viven de la formalidad escrita.
Piensa en Don Patricio, contador en Ñuñoa. Su negocio es el correo: clientes que mandan boletas, que preguntan por el F29, que necesitan respuesta “para ayer”. Con el modo formal activado, MIA contesta cada consulta con el trato correcto, firma como su oficina y nunca deja a un cliente esperando hasta el lunes. Don Patricio revisa, y cuando una consulta necesita su criterio, toma el control de esa conversación y MIA se hace a un lado. Lo mismo le sirve a una abogada en Concepción: el primer correo de un cliente nuevo ya recibe una respuesta cordial y profesional al toque, mientras ella se concentra en los casos.
O piensa en “Telas del Sur”, una tienda online de Temuco. Llueven correos de “¿llegó mi pedido?”, “¿tienen este color?”, “¿cómo pago?”. MIA confirma pedidos, responde dudas de stock y explica las formas de pago al instante, en un correo prolijo y con la firma de la tienda. La dueña deja de pasar la tarde entera contestando lo mismo y se dedica a vender.
La protección anti-bucle: para que tu correo no se vuelva loco solo
Esta es una de esas cosas que no se ven, pero que te salvan de un dolor de cabeza enorme. Te lo explico con una imagen.
Imagina dos casillas de correo que se responden solas. La primera manda un mensaje, la segunda responde automáticamente “recibí tu correo”, la primera responde a esa respuesta, la segunda vuelve a contestar… y así para siempre, miles de correos rebotando entre las dos en cuestión de minutos, sin que ninguna persona haya escrito nunca nada. Es como dos personas que se saludan en la calle y ninguna de las dos sabe cómo cortar el “chao, chao, que estés bien, igualmente, nos vemos”. Solo que las máquinas no se cansan.
Para que eso nunca te pase, MIA trae una protección anti-bucle. Sencillamente, no contesta a correos automáticos: esos que vienen de direcciones no-reply, las confirmaciones automáticas, los avisos de “mensaje no entregado” (los rebotes). MIA los reconoce, no les responde y además los archiva solos, para que no te ensucien la bandeja. Y por si acaso, hay un freno de seguridad configurable por empresa: si por alguna razón se empieza a generar una cadena rara de ida y vuelta, el sistema corta la cuerda antes de que se transforme en una avalancha. Tú decides qué tan sensible es ese freno según cómo funciona tu negocio.
¿El resultado? Tu correo responde solo cuando hay una persona real del otro lado, que es justo lo que quieres. Nada de despertar un día con tres mil correos enviados por error. Tu correo deja de ser una tarea pendiente: sigue siendo el mismo [email protected] de toda la vida, con tu firma y tu tono, pero ahora atendido siempre. Y esa diferencia, entre la PYME que “responde cuando puede” y la que responde siempre, para tus clientes se nota.
Redes sociales: tus DMs de Instagram y Messenger, por fin en un solo lugar
Hablemos claro: si vendes por Instagram o atiendes por Facebook, ya sabes el caos. Estás cocinando en el restaurant, cortando el pelo de una clienta o atendiendo el mesón de la ferretería, y al mismo tiempo te llegan DMs de Instagram, mensajes por Messenger, WhatsApp y correos. Cada uno en una app distinta, cada una sonando a su ritmo, y tú saltando de una a otra como malabarista. Al final del día siempre queda alguno sin responder. Y ese “alguno” muchas veces era una venta.
Con WITHMIA 2.0 eso se terminó. Instagram Direct y Facebook Messenger ahora llegan a la misma bandeja que tu WhatsApp y tu correo. Una sola pantalla. Todo junto. No más andar abriendo cinco aplicaciones para no perderte nada.
Todo cae en el mismo lugar, atendido por la misma MIA
Lo lindo de esto no es solo que todo se vea junto. Es que el mismo bot, MIA, atiende todos esos canales con la misma memoria. Da igual si la persona te escribió un “hola, ¿cuánto vale?” por Instagram o por Messenger: MIA responde al tiro, 24/7, con la misma información de tus productos, tus precios y tu forma de hablar. No hay un bot para WhatsApp y otro para Instagram. Es uno solo, que conoce tu negocio completo, esté donde esté la conversación. Y cada canal entra con su propia app de Meta dedicada, así que la conexión es limpia y estable.
Y cuando tú quieras meter mano, tomas el control de esa conversación con un clic, igual que en cualquier otro canal. Cuando un humano responde, el bot se hace a un lado solo en esa conversación para no pisarte. Tú mandas.
Se acabó el “John Doe”: ahora aparece el nombre real
Esto parece chico, pero cambia todo el día a día. Antes, cuando te escribía alguien por Instagram o Messenger, muchas veces aparecía un nombre genérico, raro, que no te decía nada. Ahora ves el nombre real de la persona que te está escribiendo. Sabes a quién le estás respondiendo. Puedes tratarla por su nombre, buscarla después, reconocer al cliente que ya te compró tres veces. Atención de verdad, no a ciegas.
Para la tienda de ropa con avalancha de DMs
Imagínate una tienda de ropa que sube una foto del nuevo pantalón a Instagram. En diez minutos llegan veinte DMs: “¿tienen la talla M?”, “¿cuánto sale?”, “¿hacen envío a regiones?”, “¿queda en negro?”. Antes, eso significaba a la dueña pegada al teléfono toda la tarde, respondiendo lo mismo veinte veces, y aun así varios quedaban en visto porque no daban abasto.
Ahora MIA contesta cada uno al instante. El precio, las tallas disponibles, si hacen despacho, todo. La persona pregunta a las once de la noche y recibe respuesta a las once de la noche, no al otro día cuando ya compró en otro lado. Y si alguien quiere algo más específico o quiere cerrar la compra, la dueña entra a esa conversación puntual y la atiende ella misma. MIA filtra la avalancha; tú te quedas con las que importan.
Para el local que vende por su página de Facebook
Pasa mucho con la ferretería, la pastelería o el taller que tiene su página de Facebook con buen movimiento. La gente entra a la página, ve el local, y escribe por Messenger: “¿tienen disponible tal cosa?”, “¿a qué hora abren el sábado?”, “¿hacen presupuesto?”. Esos mensajes muchas veces se quedaban días sin respuesta, porque nadie tenía Messenger abierto todo el día mirándolo.
Con WITHMIA, esas consultas de Messenger caen en la misma bandeja donde ya estás trabajando tus WhatsApp y tus correos. No tienes que acordarte de entrar a Facebook. MIA responde la consulta de inmediato, y si hace falta tu palabra, te aparece ahí mismo, junto a todo lo demás. Un cliente que pregunta y recibe respuesta rápida es un cliente que se queda; uno que espera tres días, se va.
Y ojo con el “¿cuánto vale?” de Instagram. Si hay un mensaje que mata ventas cuando se responde tarde, es ese. La persona lo pregunta porque está caliente, con ganas de comprar ahora. Si le respondes mañana, ya se le pasó. Por eso que MIA conteste ese mensaje al toque, a cualquier hora, en Instagram igual que en WhatsApp, es plata real que antes se te escapaba.
WhatsApp Business: tu nueva consola “Marketing” (y por qué cambia el juego)
Si antes WhatsApp en WITHMIA era para conversar, ahora es para vender. Estrenamos una sección nueva llamada Marketing: una consola completa montada sobre WhatsApp Cloud, la API oficial de Meta. No es un parche ni un truco; es el panel donde tu negocio sale a buscar clientes, cierra ventas dentro del chat y crece sin que tengas que ser experto en nada. Son nueve herramientas y, para que no te marees, las agrupamos en tres ideas simples.
Salir a buscar clientes
Acá viven las dos herramientas más potentes. Las plantillas ricas te dejan armar mensajes que se ven profesionales de verdad: una cabecera con imagen o video, texto con formato y botones para Enlace (manda al cliente a tu web o reserva), Llamar (te marca con un toque) o Cupón (un código de descuento que copia al instante). Y las campañas masivas: eliges a quién le escribes y el mensaje sale personalizado por contacto, con su nombre y su pedido, no un texto frío e igual para todos. Cuando termina, recibes un reporte de cómo te fue.
Una peluquería manda el martes una plantilla con foto del nuevo look de temporada y un botón “Reservar”; la clienta toca, agenda, listo. O un restaurant lanza una campaña de viernes —“Hola Camila, tu pizza favorita hoy con 2x1”— y cada persona recibe su nombre y su plato de siempre.
Vender dentro del chat
Lo bonito de WhatsApp es que el cliente ya está ahí, conversando. Para qué sacarlo. Con el catálogo de productos (conectado a Meta Commerce) muestras tus artículos con foto, precio y descripción sin salir del chat: la tienda de ropa enseña la nueva colección, el cliente mira y elige sin pelear con una página web.
Los mensajes interactivos convierten la conversación en algo de tocar, no de escribir: botones (“Ver menú”, “Hablar con alguien”), listas desplegables (elige sucursal, elige servicio) y hasta pedir la ubicación del cliente con un toque (ideal para despachos de la ferretería).
Y la joya: WhatsApp Flows, formularios que viven dentro del chat. Tu cliente agenda una hora, deja sus datos o responde una encuesta sin salir nunca de WhatsApp. La clínica dental arma un Flow de “Agendar control” que pide nombre, RUT y día preferido, y todo llega ordenadito. Se acabó el “mándame tus datos por interno y después vemos”.
Crecer y medir
De nada sirve tener herramientas si nadie te escribe. Por eso Crecimiento te entrega códigos QR y links click-to-chat: imprimes el QR en la vitrina, en la boleta o en un flyer, y quien lo escanea cae directo a tu WhatsApp con un mensaje ya escrito. El abogado lo pone en su tarjeta, el restaurant en la mesa, la tienda en la bolsa.
El perfil del negocio lo configuras desde acá —horarios, dirección, descripción, sitio web— para que quien llegue vea una empresa seria y no un número pelado. La bienvenida se encarga del primer contacto solita: un saludo automático, los ice breakers (esas preguntas sugeridas tipo “¿Cuáles son sus precios?” que aparecen antes de escribir) y comandos con / para acciones rápidas. Así nadie queda mirando una pantalla en blanco sin saber qué decir.
Y para saber si todo esto sirve, las métricas: cuántos mensajes se enviaron, entregaron, leyeron y cuántos clics generaron tus botones. Sin adivinar. Si una campaña tuvo 80% de lectura y hartos clics, la repites; si no, la cambias.
Eso sí, que no se pierda el bosque por el árbol: toda esta consola de WhatsApp es un pilar de un salto mucho más grande. Es grande y te va a cambiar la forma de vender por WhatsApp, pero es apenas una de las cosas que trae esta versión. Tómala como la punta del iceberg, porque ahora viene la parte que conecta todo: el cerebro detrás de cada canal.
El bot que ahora ve, escucha y nunca se pisa
Hasta hace poco, MIA conversaba contigo y con tus clientes solo con palabras. Si alguien te escribía “necesito esto” y te mandaba una foto, el bot se quedaba mirando para el lado. Eso se acabó. La 2.0 trae el salto más grande desde que partimos: MIA ahora ve, escucha y entiende todo lo que te mandan, en todos tus canales. Y, además, aprendimos a no pisarte cuando entras tú a responder.
Ahora MIA ve, escucha y lee
Piensa en cómo te escriben de verdad tus clientes. Casi nadie ordena sus ideas en un párrafo perfecto. Te mandan una foto, un audio de cuarenta segundos hablando apurados, o te reenvían un PDF. Hasta ahora, todo eso era un punto ciego. Hoy no.
Si tienes una ferretería y un cliente te manda la foto de una pieza rota —un perno raro, una llave de paso, un repuesto que ni él sabe nombrar—, MIA mira la imagen, la entiende y le responde qué es y si lo tienes. Si tienes un taller o vendes repuestos, esto solo te ahorra horas de “mándame una foto a ver qué es”.
¿Te mandan un audio? El típico mensaje de voz del cliente que va manejando y te dispara todo de corrido: “hola, mira, quería saber si tienen hora para mañana en la tarde, soy la señora del corte que se hizo el mes pasado”. MIA lo transcribe, lo entiende y responde como si lo hubiera leído con calma. Para una peluquería, una clínica dental o un restaurant que recibe pedidos por audio, esto cambia el día completo.
¿Y los documentos? Si un cliente le manda a tu estudio de abogados o a tu contador el PDF de una cotización, un contrato o una boleta, MIA lo lee, saca lo importante y te lo deja claro. Ya no es solo texto: es la conversación real, con todo lo que la gente adjunta.
Lo mejor: esto no es solo para WhatsApp. Funciona igual en el chat de tu sitio web, en Instagram, en Messenger y en tu correo. Donde sea que te escriban, MIA entiende lo que ven tus ojos y lo que dice esa voz.
Todo al instante, sin esperas
De nada sirve que el bot sea brillante si los mensajes llegan tarde al panel. Antes había un cuello de botella que demoraba un poquito en mostrarte lo que entraba. Lo arreglamos. Ahora los mensajes aparecen en tiempo real en tu bandeja: el cliente escribe y tú lo ves al tiro, sin recargar nada, sin ese “espérate que cargue”.
Para una tienda de ropa un día de ofertas, o para un restaurant a la hora del almuerzo, esa diferencia de segundos es la diferencia entre atender bien y dejar a alguien esperando. Lo que pasa, lo ves al momento.
Una sola bandeja, y el bot que se hace a un lado
Acá está el corazón de WITHMIA 2.0: todo en un solo lugar. WhatsApp, tu correo, los DM de Instagram, los mensajes de Messenger y el chat de tu web caen en una misma bandeja unificada. Se acabó andar saltando entre seis aplicaciones, con el celular en una mano y el computador en la otra, perdiendo mensajes en el camino. Tú abres WITHMIA y está todo ahí, ordenado, con el nombre real de cada contacto.
Y ahora viene lo que más te va a tranquilizar: el traspaso a humano bien hecho. MIA responde sola 24/7, perfecto. Pero llega el momento en que tú o alguien de tu equipo quieren tomar una conversación —porque es un cliente importante, porque hay un reclamo delicado, porque hay que cerrar una venta a mano—. Apenas tú respondes esa conversación, el bot se pausa solo en esa, y solo en esa. No te pisa, no manda un mensaje encima del tuyo, no deja al cliente confundido con dos voces.
Imagínate tu clínica dental: la recepcionista entra a coordinar a mano la urgencia de un paciente, mientras MIA sigue respondiendo de lo más bien las otras veinte consultas de horas y precios que llegan al mismo tiempo. O tu restaurant: tú tomas personalmente la reserva grande del sábado para 30 personas, y el bot sigue atendiendo solo al resto sin que tengas que apagar nada ni acordarte de prenderlo después. Cada conversación tiene su propio control: donde estás tú, manda; donde no, MIA se hace cargo.
Eso es lo que hace que puedas confiar de verdad. No es un robot suelto contestando por todos lados. Es un asistente que ve, escucha, entiende y sabe cuándo quedarse callado para dejarte brillar a ti. Tu PYME, todos sus canales y todos sus mensajes —fotos, audios, documentos incluidos— en un solo lugar, al instante y sin pisones.
Casos reales: cuando todo conversa en un solo lugar
Hasta acá te hemos contado pieza por pieza. Ahora mira cómo se ve todo junto, funcionando en negocios como el tuyo.
La tienda de ropa que vivía con tres celulares abiertos. Javiera tiene una boutique en Ñuñoa y vende fuerte por Instagram, pero sus clientas le escriben por donde se les ocurre: un día por DM, otro por WhatsApp, y las más formales le mandan correo preguntando por despacho a regiones. Antes andaba con el teléfono personal, el comercial y el notebook abiertos al mismo tiempo, y siempre se le perdía alguien. Hoy WITHMIA le junta los DMs de Instagram, los WhatsApp y los correos en una sola bandeja. MIA responde al tiro las preguntas de siempre (“¿tienen la talla M?”, “¿cuánto sale el envío a Temuco?”), y cuando alguien manda una foto de una prenda preguntando “¿te queda algo parecido?”, el bot la mira de verdad y le contesta. Lo mejor: en el DM aparece el nombre real de la clienta, no el “John Doe” de antes, así que Javiera retoma cualquier conversación sabiendo con quién habla.
El contador que dejó de vivir esclavo del correo. Don Patricio atiende a unas cuarenta pymes y su día era el Gmail: cientos de correos con la misma pregunta en febrero, en abril y antes de cada IVA. Conectó su Gmail a WITHMIA con un clic (sin entregar contraseñas) y sumó el chat de su página web. Ahora MIA contesta en tono formal y firma a nombre del estudio cuando alguien pregunta “¿hasta cuándo tengo para declarar?” o “¿qué documentos necesitas de mí?”, y lo hace en un solo mensaje ordenado, con negritas y listas, sin arrastrar media conversación citada abajo. Si un cliente le manda un PDF de una factura, el bot lo lee. Y cuando llega algo que de verdad necesita ojo profesional, don Patricio entra, responde él mismo, y el bot se calla solo en esa conversación para no pisarlo.
La clínica dental que dejó de perder horas en “agendar”. En una consulta de Providencia, la recepcionista se pasaba el día respondiendo lo mismo por WhatsApp: disponibilidad, valores, dónde quedan. Armaron un WhatsApp Flow, o sea, un formulario dentro del mismo chat: el paciente elige especialista, día y hora sin salir de WhatsApp, y queda agendado. Sumaron el correo para los pacientes mayores que prefieren mail, y desde la consola de Marketing mandan recordatorios el día antes. ¿El resultado? Menos “no shows” y una recepcionista que por fin atiende a la persona que está sentada al frente.
El restaurant que llenó el local un martes. Un restaurant de barrio en Valparaíso tenía una base de clientes regados entre WhatsApp e Instagram. Con la consola de WhatsApp Cloud armaron una plantilla rica (foto del plato del día más un botón “Reservar”) y la mandaron como campaña masiva personalizada: cada quien recibió su mensaje con su nombre. Las métricas les mostraron cuántos abrieron, cuántos hicieron clic, y las respuestas cayeron a la misma bandeja donde MIA tomó las reservas. Un martes cualquiera, lleno.
Preguntas frecuentes (sin letra chica)
¿Necesito un número aparte? Para WhatsApp normal puedes usar el que ya tienes. Solo las funciones avanzadas de Marketing (campañas masivas, plantillas) corren sobre la API oficial de Meta, que pide un número dedicado a eso. Email, Web Chat, Instagram y Messenger no necesitan ningún número nuevo.
¿Sirve también para email de verdad? Sí, y en serio. Conectas Gmail u Outlook/Hotmail/Office365 con un clic, o tu correo de dominio propio (cPanel, Zoho, el que sea) poniendo solo tu correo y clave. Puedes enchufar varias casillas a la vez, cada una con su tarjeta. MIA lee, responde y firma como tu empresa.
¿Me pueden banear? Mientras uses los canales como corresponde (responder a quien te escribe, no spamear), no. Las campañas masivas usan la API oficial de Meta con plantillas aprobadas por ellos, justamente para que todo sea legal y seguro.
¿Es seguro? Sí. Con Gmail y Outlook nunca entregas tu contraseña: la conexión es por el botón oficial de Google y Microsoft. Tú mandas, y puedes desconectar cualquier canal cuando quieras.
¿Cuánto cuesta? Hay un plan gratis para partir (incluye el Web Chat de tu sitio) y planes pagados según lo que necesites. Puedes probar sin tarjeta y crecer cuando te haga sentido.
¿Sirve si soy chico? Para eso está hecho. Si eres tú solo o un equipo de tres, MIA te saca de encima las preguntas repetidas y te deja atender lo importante. Mientras más chico tu equipo, más se nota.
¿El bot reemplaza a mi equipo? No, lo potencia. MIA responde 24/7 lo de siempre, pero apenas un humano entra a una conversación, el bot se pausa solo ahí para no pisarlo. Tú decides cuándo tomar el control.
¿Qué canales soporta? WhatsApp, Email (Gmail, Outlook y dominio propio), Web Chat, Instagram Direct y Facebook Messenger. Todo en una sola bandeja, y el bot ve imágenes, escucha audios y lee PDFs en todos ellos.
Es hora de dejar de correr detrás de los mensajes
Tu negocio no tiene por qué vivir con cinco pestañas abiertas y la sensación de que siempre se te escapa alguien. WITHMIA 2.0 junta WhatsApp, correo, Instagram, Messenger y el chat de tu web en una sola bandeja, con MIA respondiendo de día y de noche —viendo fotos, escuchando audios, leyendo documentos— y tú entrando cuando quieras. Esto ya no es “solo WhatsApp”: es tener todo tu negocio conversando en un mismo lugar.
Pruébalo gratis hoy, conecta tu primer canal en un par de minutos y siente la diferencia desde el primer mensaje.
With you, WITHMIA.
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